Una parte significativa del capital de riesgo se está concentrando en plataformas horizontales, como modelos fundacionales e infraestructura tecnológica de propósito general.
Sin embargo, la implementación operativa de la inteligencia artificial está ocurriendo principalmente en aplicaciones verticales por industria. Las compañías de vertical AI muestran un mayor número de transacciones, aunque con tickets individuales más pequeños, lo que refleja que la creación de valor ocurre en la capa donde la tecnología se integra directamente en procesos productivos.
En paralelo, el entorno de venture capital ha experimentado un ajuste de valorizaciones y una mayor selectividad por parte de los inversionistas, elevando la prima que reciben las compañías capaces de demostrar tracción comercial real.
Dentro de este contexto, la inteligencia artificial continúa siendo uno de los pocos segmentos capaces de sostener crecimiento en valorizaciones y múltiplos superiores al promedio del mercado tecnológico.
Estas dinámicas confirman la tesis central: enfocarse en empresas de vertical AI en etapas tempranas, con validación inicial, modelos B2B y B2G, tecnología difícil de replicar y economías escalables.